Síguenos en >>

Registro de Usuarios

Encuesta

¿Cree usted que los aspectos nutricionales y emocionales son importantes para los pacientes con trasplante y falla cardiaca?

SI - 53.4%
NO - 46.6%
Neuroendoscopia

Por más de 10 años las técnicas de mínima invasión han tomado un lugar preponderante en la neurocirugía.

En neurocirugía utilizando un endoscopio aporta ventajas como menor traumatismo a través de un acceso de menor tamaño ("concepto Keyhole" tan pequeño como sea posible pero tan grande como sea necesario) y un campo de visión mayor gracias a los endoscopios de visión angulada.

Los endoscopios ayudan a guiar al cirujano brindándole una visión directa al sitio de la cirugía mediante abordajes mínimamente invasivos.

Podemos diferenciar entre endoscopia propiamente dicha con sistema de trócares para indicaciones intraventriculares y la técnica de endoscopia asistida en donde el microscopio y el endoscopio son utilizados en conjunto para realizar abordajes lo menos traumáticos posibles.

La indicaciones para utilizar endoscopia pura son ventriculostomías y cisticercosis ventricular, hidrocefalia obstructiva, tumores y quistes ventriculares, tumores selares.

El concepto Keyhole es utilizado en las siguientes indicaciones: trauma de fosa anterior, cirugía tumores intracraneales, cirugías de malformaciones vasculares especialmente aneurismas, cirugías de la fosa posterior craneal

y cualquier otro procedimiento que necesite visualizar una estructura en sitios invisibles al microscopio quirúrgico (aneurismas, neurinoma acústico, descompresiones vasculares, etc.).

Neuroendoscopio:

Endoscopio rígido con sistema de “rod-lens” integrado que proveen una excelente calidad en la imagen con una iluminación ideal para visualizar detalles en áreas profundas.

Lentes con angulaciones diferentes (0, 30, 70 grados) las cuales proveen una imagen adicional a la paralela del microscopio.

El diseño angulado permite el uso simultáneo de micro-instrumentos.

Procedimientos de neuroendoscopia:
  • Biopsias intraventriculares, de lesiones quísticas y tumorales.
  • Restaurar la circulación del líquido cefalorraquídeo (LCR).
  • Corrección de hidrocefalias complejas.
  • Colocación o rescate de catéteres intraventriculares.
  • Aspiración de quistes o hematomas.
  • Fenestración de quistes.
  • Resección de tumores intraventriculares o adyacentes al ventrículo.
  • Microcirugía asistida por Neuroendoscopio